En los últimos años, Chile ha avanzado en la regulación del uso de plásticos desechables con el objetivo de reducir la contaminación y promover modelos de economía circular. En este contexto surge la Ley N.º 21.368, conocida como Ley de plásticos de un solo uso, una normativa que regula la entrega de productos plásticos desechables y el uso de botellas plásticas en el país.
Esta ley establece restricciones progresivas al uso de plásticos en establecimientos de expendio de alimentos, además de promover la reutilización de envases y el reciclaje. Su implementación implica cambios relevantes tanto para empresas del sector gastronómico como para industrias vinculadas al packaging y la distribución.
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¿Qué es la Ley de plásticos de un solo uso?
La Ley 21.368, publicada en 2021, tiene como objetivo disminuir la generación de residuos plásticos, especialmente aquellos utilizados una sola vez y que luego son descartados. La normativa busca limitar la entrega de estos productos en establecimientos de alimentos y regular el uso de botellas plásticas desechables.
El enfoque central de la ley es fomentar la reutilización y reducir los plásticos problemáticos o innecesarios, incentivando la transición hacia alternativas más sostenibles dentro del sistema productivo.Dentro de esta normativa, se consideran productos de un solo uso aquellos diseñados para utilizarse una sola vez antes de ser desechados, como vasos, cubiertos, bombillas, revolvedores, platos o envases de comida preparada.
Prohibiciones y restricciones en establecimientos de alimentos
Uno de los principales focos de la ley está en los locales que venden comida preparada, como restaurantes, cafeterías, casinos o servicios de comida rápida.
Entre las medidas más relevantes se encuentran:
Prohibición de ciertos productos plásticos: Se prohíbe la entrega de artículos como bombillas, cubiertos, revolvedores o utensilios de plumavit en este tipo de establecimientos.
Uso obligatorio de utensilios reutilizables para consumo en el local: Cuando el consumo se realiza dentro del establecimiento, los locales deben utilizar vajilla reutilizable, con un plazo de adaptación establecido por la normativa.
Restricciones en servicios de delivery: Los servicios de entrega a domicilio solo pueden entregar productos desechables cuando el cliente los solicite expresamente. Además, si son de plástico, deben ser plásticos compostables certificados.
Estas medidas buscan reducir la cantidad de residuos generados por el sector gastronómico, uno de los principales consumidores de productos plásticos desechables.
Regulación de botellas plásticas y reciclaje
La ley también introduce obligaciones relacionadas con las botellas plásticas de bebidas.
Entre los aspectos más relevantes se encuentran:
- Incorporación progresiva de plástico reciclado en botellas desechables.
- Fomento del uso de envases retornables en el comercio.
- Requisitos de rotulado y certificación de materiales.
Por ejemplo, el reglamento establece que las botellas plásticas deben incorporar al menos un 15% de plástico reciclado, porcentaje que aumentará gradualmente en las próximas décadas.
Además, los supermercados deben ofrecer alternativas de bebidas en envases retornables, ampliando las opciones de consumo más sostenibles para los usuarios.
Implementación gradual y adaptación de las empresas
La aplicación de esta normativa se ha diseñado con plazos graduales, permitiendo que las empresas se adapten a las nuevas exigencias regulatorias.
Este proceso implica cambios en distintos niveles:
- Rediseño de envases y packaging
- Búsqueda de materiales reutilizables o compostables
- Ajustes en la logística de distribución
- Adaptación de procesos en restaurantes y servicios de comida
En este contexto, la regulación no solo afecta a restaurantes o cafeterías. También impacta a proveedores de envases, empresas de packaging, importadores y distribuidores de alimentos.
Un paso hacia la economía circular
La Ley de plásticos de un solo uso forma parte de un conjunto más amplio de políticas ambientales implementadas en Chile para avanzar hacia una economía circular, donde los residuos se reduzcan y los materiales se mantengan en uso por más tiempo.
Junto con otras regulaciones ambientales, esta normativa busca modificar los hábitos de consumo y producción, promoviendo modelos más sostenibles tanto para empresas como para consumidores.
En este escenario, el uso responsable de envases y la reducción de plásticos desechables se han convertido en un desafío regulatorio y estratégico para múltiples sectores productivos, especialmente aquellos vinculados al comercio, la alimentación y la logística.


